Nombran Parque “Hermana Rosemary Welch” por Carretera 359.

MARTES 24  DE FEBRERO 2026

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MIGUEL TIMOSHENKOV.

LAREDO, TX. – Cada día en la vida de la religiosa Rosemary Welch es trasladar al confort y abrir un espacio humanitario a quien sufre por enfermedad, abuso físico o psicológico.

La esencia de su apostolado es rescatar a mujeres, niños y hombres arrastrados por la vorágine que envuelve la violencia doméstica.

En reconocimiento a su ejercicio humanitario, autoridades le otorgaron el privilegio de nombrar el Parque “Hermana Rosemary Welch”, antes conocido como “Las Blancas”, que se localiza por la Carretera 359.

Sister Welch, enfermera y religiosa con la Comunidad de las Hermanas de la Misericordia, regresó a Laredo en 1992 proveniente de Guatemala, Honduras y México donde conectó con lenguas indígenas para trabajar por la salud de aquellas etnias. Empezó su misión por la Carretera 359 para trabajar con las familias de este sector.

Su niñez la vivió en Springfield, Missouri. Se enroló con las Hermanas de la Misericordia en 1967. Graduó de enfermera y ejerció en hospitales de Missouri, Louisiana y Texas.

“A mis 82 años tenga la fuerza para continuar la misión que he emprendido desde mi juventud”, refiere Sister Welch. “Estoy conmovida y agradecida por la bondad de Rosaura “Wawi” Tijerina, Alissa Cigarroa, la Corte de Comisionados y otras personas que reconocen mi labor”.

Los 130 años de las Hermanas de la Misericordia es una labor intensa y loable para esta región.

“La misión que ejercemos las Hermanas de la Misericordia es intensa y nos agrada estar siempre asistiendo a quien lo necesita”, refiere Sister Welch. “Agencias de gobierno y organismos privados nos han convocado a trabajar por la comunidad”.

Sister Welch dijo que en el refugio también ayudan a hombres que están buscando liberarse de la violencia que sus bravas mujeres los han tenido dominados por muchos años.

En los 28 años de fundada, Casa Misericordia ha salvado cientos de vidas porque reflexionaron y abandonaron el riesgo de morir a manos de sus parejas.

“Lamentablemente numerosas mujeres han fallecido por la violencia que sufrieron”, expresó. “Continuamos la misión. Nunca sugerimos que hacer, porque son ellas quienes deciden su vida, su futuro y de sus hijos”.

“Mi interés mayor es que continúen con la labor de salvar a las mujeres cuando yo muera. Es una lucha constante, cada día y cada minuto”, dijo Sister Welch. “No he pensado en retirarme porque tengo la fuerza suficiente para continuar trabajando con la gente”.

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