El ruido metálico de las pesas resonaba en Greysteel Strength and Conditioning un viernes reciente por la mañana. Por encima de la vibrante música, se oían instrucciones y palabras de ánimo: Tú puedes, ¡empuja!
Ann Buszard, de 84 años, se puso un grueso cinturón de cuero antes de acercarse a la barra que había cargado con 170 libras (77 kilos). Exhaló y se puso en posición, levantando con fluidez el equivalente al peso de un refrigerador mediano; luego invirtió el movimiento para dejarla suavemente en el suelo, completando con seguridad un peso muerto.
Buszard, una enfermera jubilada, nunca había tocado una pesa hasta los 74 años, cuando se dio cuenta de que le costaba trabajo levantarse después de arrodillarse. Quería ponerse más fuerte, y su hijo había oído hablar de un médico local que también trabajaba como entrenador de levantamiento de pesas.
Fue así como terminó en Greysteel, un gimnasio de Farmington Hills, Míchigan, a las afueras de Detroit. Aunque muchos gimnasios de Estados Unidos ofrecen programas para personas mayores, Greysteel se distingue por su enfoque en el levantamiento de pesas a la antigua.
La lógica de Greysteel es sencilla: los músculos y huesos más fuertes están asociados a una vida más larga y a una mejor salud. Y está demostrado que los programas de levantamiento de pesas pesadas fortalecen. Si se combinan estas dos ideas, el inevitable deterioro que acompaña al envejecimiento tal vez no sea tan inevitable.
Buszard afirmó que, como viuda que vive sola, desarrollar su fuerza le ha ayudado a mantenerse independiente y hacer las cosas que le importan, como viajar a través del país para visitar a sus nietos.
La actividad también se ha vuelto gratificante por sí misma: tras una década de entrenamiento y una cirugía de reemplazo de cadera, su meta es volver a su mejor marca personal de peso muerto: 204,5 libras (93 kilos), alcanzada en 2018.
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