RAÚL HERNÁNDEZ MORENO.
El PRI, empequeñecido para el 2027
-75 mil votos su voto duro
-El Verde, necesario para Morena
Tiempo de opinar.
Raúl Hernández Moreno.
16-abril-2026.
El PRI llegará a la elección del 2027, muy empequeñecido: en el 2024 no ganó una sola diputación federal, obtuvo dos de los 43 ayuntamientos, Güémez y San Nicolás, y sólo tiene una de las 36 diputaciones locales y es de minoría.
Su voto duro en el estado es de 75 mil 599 votos, lo que lo ubica como la cuarta fuerza electoral. Morena obtuvo 784 mil 110.
El PRI le dijo adiós al partidazo en Tamaulipas desde el 2016 y en el caso de Nuevo Laredo, la debacle inició en el 2012, cuando el alcalde era Benjamín Galván Gómez, quien gobernaba con ocurrencias y la ciudadanía se desquitó en las urnas.
Desde entonces, el PRI ha perdido todas las elecciones, federales, estatales y extraordinarias y en cada nuevo proceso su voto se adelgaza. Quizá por eso la militancia deserta de las filas del priismo en cada nueva elección y hoy muchos de ellos están en las filas del oficialialismo, siempre agazapados y listos para cambiar de partido si ven que Morena se hunde, que es una posibilidad que se ve remota, así como en 1933 el nazismo estaba convencido que duraría mil años y el mundo le dio una patada en el trasero a los 12 años.
La elección del 2027 será complicada para el priismo. Va a batallar para encontrar candidatos a todos los cargos, salvo las regidurías y diputaciones de representación proporcional, y eso siempre y cuando se trate del primer lugar de la lista, que es el que tiene posibilidades reales, el resto no.
Aun cuando encuentre candidatos, otro tema difícil es reunir un nutrido y experimentado equipo de campaña, pues para eso necesita dinero, para adelantar el pago por sus servicios, porque ofrecerles que fulano será tesorero y el otro secretario del ayuntamiento, es como entregarles un boleto de la lotería, con la fe puesta en que será el ganador.
El financiamiento será difícil: la mayoría de los militantes y simpatizantes del PRI creen que meterle dinero a la campaña es como apostar a un juego de azar, donde hay una entre 60 mil oportunidades de ganar.
¿Quién se anima a jugarla por el PRI?
Tiene que ser o alguien con la camiseta bien puesta o alguien al que le sobra el dinero y no le importa gastarse un poco para darse el gusto de poder decir que fue candidato para tal o cual cargo, sin importar el lugar en que quede.
Es como cuando uno cumple años y decide ir a un restaurante de postín, y pide el menú degustación, de siete u ocho tiempos, con un costo de cuatro o cinco mil pesos, con maridaje incluido.
El PRI y el PAN, aquí en Tamaulipas, están en la misma postura, de no hacer alianzas y que cada uno participe por su propia cuenta.
Las alianzas entre ambos partidos no han funcionado en Tamaulipas, aunque lo cierto es que ir solo tampoco es una buena idea, porque las encuestas no los perciben fuertes.
Por su parte, el dirigente estatal del Partido Verde, Manuel Muñoz Cano presume una estructura territorial de más de 40 mil militantes en todo el estado.
Aquí en Nuevo Laredo, Héctor Canales llegó al Verde a darle fuerza, unidad, presencia en el territorio. La militancia visita las colonias, realiza loterías, brigadas, regala árboles, limpia terrenos, regala camisetas, gorras.
Nunca antes se había visto un trabajo tan intenso, lo que en el 2027 le permitirá a sus candidatos estar arropados y les facilitará las campañas.
El Verde tiene mucho que ofrecer a Morena y si este lo hace a un lado, el costo será negativo, porque no podrá conservar la mayoría.
Morena necesita al Verde.
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