¡¡¡No te rindas, Omar!!
EVARISTO BENÍTEZ CASTRO.
Conocí a Omar Saade Luevano en la última década del siglo pasado; me lo presentó su hermano Manuel, antes de que éste fungiera como jefe de prensa en Tamaulipas del entonces partido hegemónico en el país, el PRI.
Hubo empatía de inmediato; intercambiamos libros de nuestras autorías y de hecho conservo como joya su opúsculo sobre las modalidades del juego del billar.
(Además OMAR prepara extraordinarias fragancias-perfumes, cuyo aroma nada le pide a las fragancias originales de marcas prestigiadas).
En Tamaulipas ya quedan pocos periodistas nacidos en la década de los cuarentas del siglo pasado, como Manuel y Omar, que siendo de la vieja escuela han podido transitar al ejercicio digital del oficio, en tanto que las redes sociales en la actualidad han restado valor a los comunicados de los profesionales del periodismo, así sean de formación empírica y por tanto no escolarizada.
Por circunstancias imprecisas, dejé de frecuentar a Omar cuando antes compartíamos mesas de café con «Lupe» Díaz Rodríguez, Héctor y Juan Treto Cisneros, Mary Guadalupe Jaramillo Alanís, Pablo Martínez Borrego (Alias «El Pollo»), Emilio Hurtado Guillén, Ignacio Arriaga Martínez (El Pocho) y una decena mas de comensales, que primero en el Daddys y luego en el Vips del Centro Cultual de Ciudad Victoria eran nuestra parroquias.
Así las cosas en el transcurso del mes de marzo de 2025 cayeron en mis ojazos dos columnas de Omar recién escritas y me alegré de que retomara y ejerciera su excelente estilo para narrar.
En la primera de sus reflexiones nos dice de la ingratitud de los colegas que cuando novatos abrevaron en su fuente de sabiduría y que al volverse exitosos olvidan a quienes contribuyeron en su formación periodística; y da sus nombres desde luego.
El otro opúsculo de Omar se lo dedica al CREADOR; le dice que en su condición terrenal actual se siente sin ánimo, sin creatividad y de hecho pareciera un reclamo, en tanto que se considera un buen Cristiano que merecería una mayor atención de la que, hasta hoy, le ha dispensado EL SEÑOR.
A reserva de ver luego personalmente a Omar, desde aquí le digo…..¡¡¡No te rindas, Omar!!. Al mal tiempo buena cara; los ingratos de hoy serán los sacrificados mañana.
Poco falta para que te des el lujo de tomar una sana y trascendente decisión; tendrás el siguiente privilegio: ayudar a levantarse al caído o ponerle el pie en la espalda para que no vuelva a levantarse; y eso te lo dice un amigo de carne y hueso.
