FAENA EN CANAL.

«Cuando el río suena, agua lleva».

EVARISTO BENÌTEZ CASTRO.

En redes sociales he visto dos o tres comentarios en los que afirman que el periódico diario de Ciudad Victoria, El Mercurio, en el mes de abril del año en curso cerrará sus ediciones impresas, pues sus instalaciones fueron rentadas por su propietario para unas oficinas públicas.
Al ser hoy primero de abril y viendo que El Mercurio cuando menos digital está celebrando en línea sus 52 años de circular en Tamaulipas, comienzo a dudar de la veracidad de los rumores de su desaparición como medio informativo comercial.
Parece que fue ayer (1974) cuando don José Villarreal Caballero nos invitó a varios catedráticos de la Facultad de MVZ de la UAT a la inauguración de su empresa editorial, sita en la esquina del 15 y Matamoros de la capital tamaulipeca.
En razón de que asistíamos a don José en varios aspectos técnicos de su rancho de ganado mayor de Villa de Casas en especialidades de nutrición, reproducción, cirugía y laboratorios pecuarios, fue que lo acompañamos Horacio Guerra Ramírez, Manuel Martínez Arteaga, Ramón Ballina Salinas y quien esto escribe según recuerdo con claridad.
Sin duda El Mercurio tuvo cuando menos 20 años de ser el líder informativo en la zona centro de Tamaulipas; la mejor manera para definir-medir la circulación de un periódico (en aquellos años) era por la amplitud de su sección comercial: El Mercurio llegó a tener y conservó durante muchos años un mínimo de doce páginas de anuncios comerciales.
Su plantilla de reporteros y editorialistas fue de tal calidad que muchos de ellos y ellas luego se retiraron de El Mercurio y establecieron su propia empresa periodística o impresora de libros como por ejemplo Pedro Alfonso García Hernández, Antonio Arratia, Casimiro Basoria, Francisco Cuéllar Cardona, Luis Miguel Díez Cuán entre muchos otros.
A través de los años y luego del fallecimiento de su fundador y dueño además de la aparición de medios impresos que competían en un estrecho mercado local, fue que El Mercurio comenzó su declive: menos editorialistas de prestigio, menos reporteros de calidad, menos reportajes agresivos pero verídicos que dieron como natural resultado menos lectores y lo peor… menos ANUNCIANTES: aquéllas orgullosas doce páginas saturadas de anuncios comerciales y empresariales se transformaron en un octavo de página y aún así sobraban espacios en blanco.
Desde luego las redes sociales, por la inmediatez de su información y pese a sus contenidos frívolos, a partir de los años de 2005 a 2010 comenzaron a minar la circulación de los medios informativos impresos.
El reto de mejorar la calidad de impresión, la profundidad de sus contenidos y el equilibrio político-social de sus notas y opiniones no es resuelto con éxito por la mayoría de los actuales periódicos y por tanto no es aventurado decir que están en plena crisis; en mayor o menor grado.
Pese a lo expuesto todavía dudo si es verdadero el rumor de la desaparición de El Mercurio; aunque «cuando el río suena, agua lleva», quizá se trate de una información incompleta.
Yo pensaría que quizá El Mercurio abandone su edición impresa, ante lo incosteable de ella, y opte por una edición digital, igual que «su hermano», La Verdad de Tamaulipas.
La modernidad es cruel; sin apoyos políticos o empresariales cualquier medio informativo está condenado a la muerte súbita.

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