La vejez…¿vuelta a la niñez?.
EVARISTO BENÍTEZ CASTRO.
Me parece que todos los que somos adultos hoy, alguna vez tuvimos en casa a familiares mayores de edad conviviendo con nosotros; abuelos, padres, tíos, padrinos, suegros u otro ser querido que temporal o definitivamente estamos en acompañamiento.
(Eventualidad que yo considero UN PRIVILEGIO).
En ese sentido apreciamos en ellos algunas conductas que se asemejan sobre manera a conductas infantiles y que son características normales de la niñez humana.
Recuerdo a mi abuela Candelaria cuando tendría ella algunos 70 años de edad y vivía temporalmente en mi casa; de pronto la veía hablar sin ningún ser viviente a la vista e incluso contestarse en un ameno coloquio.
¿Con quien hablas?, le preguntaba. Sola, tengo esa costumbre, me decía. Ahora asimilo que se trata de una conducta como la que tenemos de niños conversando con «amigos imaginarios» e incluso jugamos con ellos con artefactos también imaginarios; por ejemplo un dedo nuestro es una pistola, una piedra es un camión, una rama es un avión y así vivimos con una imaginación cuyo único límite es la inteligencia de cada niño (a).
Todavía mas, conozco hombres y mujeres que si ser viejos (digamos menores de sesenta años de edad) también eventualmente platican solos; sea que pasen por una etapa de estrés, de reflexión espiritual antes de entrar a la madurez u otro estatus fisiológico o social que modifica nuestra «conducta normal».
En estos tiempos de alta espiritualidad derivada de la época navideña, quienes somos de la iglesia católica, apostólica y romana estamos en un periodo de nostalgia, reflexión espiritual e incluso tristeza, al recordar a los seres queridos que se encuentran ya en otro nivel cósmico.
Pero hoy algunas veces me pregunto…..¿Y si en efecto el niño y el viejo pudieran desarrollar la capacidad de contactarse y dialogar con quienes ya no están en la condición de vivos?.
¿Y si es posible educar la mente y el espíritu para establecer un puente con los ausentes?. De ser así…..¿Por qué son los niños y los viejos los interlocutores preferidos o autorizados?.
Me perdonará usted querido lector la extraña temática de hoy; creo que involuntariamente escribo éstas líneas motivadas por un extraño cigarrillo que encontré encendido afuera del cuartel militar y me atreví a darle no pocas inhaladas.
Intentaré recuperar su atención en próxima entrega; por hoy le deseo una grata e inolvidable convivencia entre su familia, sus amigos e incluso un primer acercamiento con sus ENEMIGOS.
Mañana podríamos continuar las hostilidades político-partidistas-gobiernícolas, tratando de olvidar éste momento de debilidad; muy natural en tanto humanos somos.
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