Muertes prematuras.
EVARISTO BENÍTEZ CASTRO.
En un grupo de amigos de café, hace apenas una semana, les comentaba que muchos periodistas buscan VERDADERAMENTE el reconocimiento SOCIAL a su trabajo cotidiano y no tanto por los billetes, el orgullo o la vanidad sino mas bien como motivación; reaccionamos a los aplausos, a la aceptación de nuestros escritos desde el momento que los hacemos del conocimiento público (fuese en redes sociales o fuese en medios de comunicación comerciales).
Agregaba que no es fortuito que muchos amigos del gremio periodístico padezcan de gastritis, colon irritado, úlceras estomacales, aumento de triglicéridos, de colesterol o similares padecimientos que nacen y se alimentan del estrés cotidiano; precisamente el ejercicio periodístico es un caldo de cultivo para ello.
Hoy que me entero de la imprevista muerte del compañero comunicador fronterizo Max Barraza Almaraz de apenas 64 años de edad, recordé aquella reflexión.
Aunque ignoro si Max estaba en activo actualmente en un medio de comunicación formal-profesional, me queda claro que era cotidiano nuestro contacto vía redes sociales; compartíamos información de acuerdo al tema de lo que en determinado momento estábamos escribiendo.
Desde luego que ignoro la forma o los padecimientos que llevaron a Max al desenlace mortal; como claro es que fue prematura su muerte.
Me parece que el ejercicio del periodismo, al menos en ésta región del norte del país, ni es fácil, ni es rentable ni mucho menos tiene el reconocimiento social que debería de tener.
Recuerdo que muchos amigos periodistas, de entre la sección de difuntos, justamente murieron como secuela de alguna de sus enfermedades.
Cardiopatías, úlceras gástricas o intestinales, prostatitis, colon irritante, pólipos, cáncer, leucemia. Y en todos los casos fue el estrés que conlleva su práctica profesional lo que aceleró su padecimiento y lo llevó al desenlace prematuro y fatal.
Si estamos de acuerdo en lo antes expuesto, así sea parcialmente, intentemos arribar a algunas útiles conclusiones inspiradas en Max:
—La clase política en el ejercicio del poder, salvo notables excepciones, USA al periodista como ariete para lograr sus fines y poco le importa si en ese uso malvado el periodista utilizado se enferma o le parten la madre.
—Todo político que tiene bajo su responsabilidad el manejo de recursos públicos, usa éstos para abrirse camino y poco le importa si en ese tránsito confronta a los trabajadores de la prensa; allá el pendejo que se crea de los argumentos falsos de la clase política, que distorsiona la realidad justamente para conservarse en el poder. Las conferencias presidenciales mañaneras y sus imitadores en gobiernos locales, son el mejor ejemplo que clarifica mis afirmaciones.
—El día que sean mayoría los comunicadores reflexivos que condenen el canibalismo promovido por la clase política (o sea el pago a un periodista para que ataque a otro), que sopesen el alcance de sus mentiras, cuando llegue ese día entonces quiero pensar que tendremos el reconocimiento social que hoy mismo nos es NEGADO.
Por lo pronto le digo adiós a mi amigo Max Barraza Almaraz y lamento no haber interactuado con él en mas ocasiones de las que pudimos hacerlo. Ya nos sobrarán oportunidades llegados los tiempos del Señor. A quien le pido encarecidamente que se tarde un poco mas.
The Timoshenkov News www.thetimoshenkovnews.com