Américo y Samuel García, buscan

resolver problema del agua

-Maestros levantan plantón

-Para que haya “Grito”

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Raúl Hernández Moreno

Los gobernadores de Tamaulipas  y Nuevo León, acordaron trabajar  juntos para  que se pueda construir el acueducto de El Panuco para llevar agua a la presa Cerro Prieto.

Pero antes de eso, se debe resolver el problema de agua en Tamaulipas,  destacó el   gobernador Américo  Villarreal Anaya.

Américo  dialogo telefónicamente, éste día, con su homólogo de Nuevo León,  Samuel García,  y acordaron reunir grupos de trabajo para  buscar soluciones conjuntas al problema del agua.

Ciudad  Victoria tiene  varios años  padeciendo del vital liquido, lo que causa problemas de  desabasto entre las  familias.

Por  otro lado, los maestros en paro de labores dieron  hoy un ejemplo de civilidad, al retirar el plantón frente a Palacio de Gobierno, para  permitir que mañana viernes pueda el  gobernador Américo Villarreal Anaya  dar el Grito de Independencia desde ahí.

“No somos ogros, nos retiramos”, dijo esta tarde el profesor Arnulfo Rodríguez Treviño, secretario  general de la Sección 30 del SNTE, aunque aclaró que el  movimiento sigue y el paro se podrá trasladar afuera de las instalaciones de la SEP.

Este día se cumplieron  10 días de paro de labores en más de 5 mil planteles escolares, en los que participan 50 mil maestros. Es un movimiento que tiene sin clases a mas de 700 mil alumnos.

Los maestros piden plazas para compañeros que tienen más de 10 años trabajando; piden el pago de adeudos de 2019 a la  fecha; y exigen respeto de las autoridades educativas.

Al anunciar el retiro, Arnulfo reveló que están interviniendo autoridades federales  para destrabar el conflicto, que esperemos se resuelva pronto y que los maestros establezcan alguna estrategia para recuperar el tiempo perdido.

Arnulfo  ha sido víctima de una campaña canalla que busca desprestigiarlo, pero no le  ha hecho ni le  hará nada, porque la mentira pronto se cae.

Los maestros  hacen un  gran trabajo para educar a niños y jóvenes.  El suyo es un trabajo admirable. No cualquiera se  atreve a estar al frente de un salón con 30, 40 o más niños, donde  hay de todo, desde los que son muy dedicados y aprenden pronto,  hasta los que son lentos, unos porque lo traen en  los genes y otros porque tienen una  familia disfuncional que no les presta atención.

A cambio de su trabajo, reciben sueldos raquíticos.

Vivimos en un país donde no se valoran las profesiones ni los oficios. Se les dan reconocimientos sociales, que poco ayudan  porque no van acompañados de  sueldos que les permitan vivir con decoro.

Ciertamente paralizar  clases en todo el Estado, ha sido una medida drástica y el SNTE tiene sus razones para  haber obrado de esa manera.

Lo cierto es que Lucía Aimé pudo desactivar ésta bomba, pero no lo hizo. No  tuvo capacidad y al frente de la SEP se necesita gente más  hábil, más preparada. No Esperemos a un  Justo Sierra, a un Jaime Torres Bodet, a un José Vasconcelos o a un Agustín Yáñez, pero  tan poco se vale alguien  tan inculta.


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