MIGUEL TIMOSHENKOV
LAREDO, TX. – Hay mucho trabajo en el área de violencia doméstica en nuestra comunidad, reflexiona Sister Rosemary Welch, de Casa Misericordia.
Desacuerdos de parejas y el abuso de dominio de género no paran, de acuerdo a los reportes de investigadores y oficiales de la policía asignados a la mesa directiva.
“En Casa Misericordia tomamos la iniciativa de asignar a un experto en asistir a las escuelas para dialogar con estudiantes”, dijo la Sister Welch. “El mensaje a los jóvenes es temprano, pero sabemos que entre estudiantes la violencia se da. Se trata de un aventón, un insulto y hasta agresión física que soportan”.
Las opciones es que nadie debe soportar un dejo violento, porque con la primera vez que permite que traspase sus derechos, serán más frecuentes las agresiones.
“Es así como la violencia viene a ser parte de una vida hasta que finalmente se casan”, dijo Sister Welch. “No debe permitirse y es necesario pararlo”.
Numerosas mujeres han fallecido en nuestra comunidad porque su percepción se basaba que era la manera de cómo demostrarles cariño.
“Estas mujeres ahora no están porque sufrieron el flagelo y el abusador mantuvo su conducta de agresión hasta que llegó a causarle la muerte”, explicó. “Nuestra misión cada vez, cada tiempo y cada oportunidad, es alertarnos a que no lo permitan”.
En Casa Misericordia reciben a decenas de mujeres con sus hijos que tomaron la decisión de abandonar esa ruta violenta que fue arrastrando a los niños.
“En Casa Misericordia no les orientamos cual es la ruta de su vida que ellas quieren tomar”, dijo Sister Welch. “Les ayudaremos con la decisión que tomen. Nuestra misión es presentarles opciones y evitar más violencia”.
En el comité contra la violencia doméstica hay policías, fiscales de distrito, trabajadores sociales, médicos, enfermeras y las diversas profesiones que están sumados a ayudar a las mujeres y sus hijos.
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