MIGUEL TIMOSHENKOV.
LAREDO, TX. – La violencia doméstica sigue rompiendo cánones culturales, hasta parece que no se avanza, pero han pasado 29 años que la Colisión salió a defender a las mujeres víctimas de relación toxica.
Pero la lucha es esforzada, intensa y sus organizadores creen que pueden cambiar extrategias para evitar mas violencia femenina.
Escenarios críticos reflejan la violencia y asociados de la coalición se reunieron el miércoles dejando claro que buscan estrategias para abandonar aquellas que no operan a nuevos tiempos.
La Coalición contra la Violencia Doméstica agrupa a corporaciones policiales, sin fines de lucro, oficina del Fiscal de Distrito de Webb Laredo y la presiden Sister Rosemary Welch y la Dra. Julie Bazán.
Influenciadas por tres mujeres asesinadas por violencia doméstica en enero, febrero y marzo del presente año, las motivó a reforzar su interés de encontrar caminos más contundentes que frenen el flagelo que sufren mujeres y hombres en relaciones tóxicas.
El escenario de la reunión estuvo rebasado de asistencia buscando estrategias que deben seguir para frenar el abuso.
La Coalición cuenta con 29 años de atender, orientar y encaminar a mujeres a evitar la violencia en ellas y sus hijos por relaciones abusivas.
“Redirigiremos los esfuerzos para exterminar la violencia en nuestra comunidad”, dijo Sister Welch. “El mensaje está allí y siempre hay ayuda. Casa Misericordia las recibirá siempre”.
Sister Welch dijo que hasta este miércoles el refugio estaba en su cupo completo de mujeres que decidieron romper el ciclo de violencia doméstica.
La Dra. Bazan admitió que la cultura de la violencia entre parejas es parte de la historia, pero no significa que deba admitirse.
“Necesitamos recursos, servicios y mensajes que lleguen a las mujeres y hombres envueltos en situaciones degradantes”, dijo la Dra. Bazan. “Hay ayuda para víctimas, incluso para el agresor para buscar cambiar su conducta”.
Se debe recordar que hay ayuda para erradicar la violencia que sigue mostrándose como desafío al que estamos obligados a terminar. Los mensajes de Welch y Bazán fueron para que se exploren nuevos caminos contra este flagelo
