RAÚL HERNÁNDEZ MORENO.
Historias de reporteros 9
Salvador Borrego y Alfonso Taracena
-Hombres longevos; uno vivió 102 años y el otro 99
-Borrego era admirador de Hitler
-Taracena de Madero y Vasconcelos
Tiempo de opinar
Raúl Hernández Moreno.
¿Qué tienen en común Salvador Borrego y Alfonso Taracena?
Los dos fueron periodistas y escritores; los dos fueron longevos, Borrego vivió hasta los 102 años y Taracena, 99; estuvieron activos hasta su muerte; Borrego publicó 55 libros y Taracena, 60; los dos eran de derecha.
Borrego nació en la Ciudad de México, el 24 de enero de 1915 y falleció el 8 de enero de 2018; Taracena, nació el 10 de enero de 1896, en Cunduacán, Tabasco y murió el 25 de diciembre de 1995.
El primer libro que leímos de Borrego fue “Periodismo trascendente”, el primero de su larga producción y resultado de su experiencia como reportero en varios periódicos, como Excélsior, y tuvo su punto más alto como director de la cadena de Los Soles, del coronel José García Valseca, de 1965 a 1974. Lo escribió en 1951.
Su segundo libro fue Derrota Mundial, en 1953 y le dio fama de fascista, ultraconservador y admirador de Adolfo Hitler a quien le dedicó varios libros. A 73 años de su publicación lleva 60 ediciones.
En Derrota Mundial, Borrego culpa a los judíos de ser los responsables de la Segunda Guerra Mundial y desde entonces se le catalogó de antisimetismo.
Testigo del fin de la cadena de Los Soles, en 1984 escribió un libro en el que relató la forma en que Luis Echeverría presionó al coronel José García Valseca para acabar con la cadena, molesto porque en los 37 periódicos se daba voz a los empresarios y el mandatario se presentaba como de izquierda, aunque en realidad era un populista, un demagogo.
El populista mandatario aprovechó que García Valseca tenía una deuda con el gobierno federal para llevarlo a la quiebra y orillarlo a vender.
En septiembre de 1973, el empresario Eugenio Garza Sada había acordado saldar la deuda no para convertirse en socio de García Valseca, sino para garantizar que la cadena funcionará con libertad y siguiera siendo crítico del gobierno.
El 17 de septiembre de 1973, Garza Sada murió a tiros, durante un fallido operativo de secuestro de la Liga Comunista 23 de Septiembre, plagio que se planeó dos años antes y del cual tuvo conocimiento el gobierno federal -de lo cual da cuenta Jorge Fernández Meléndez, en su libro Nadie supo nada- pero ni alertó al regiomontano ni tomó medidas para evitarlo, lo que dio lugar a conspiracionistas convencidos de que la muerte de Garza Sada se planeó desde el gobierno, porque incomodaba.
Salvador Borrego, tuvo un hermano periodista, Enrique Borrego, que trabajó en Excélsior y fue cercano al director Rodrigo de Llano. Llegó a ser director de la edición vespertina, conocida como La Extra y aspiró a la dirección cuando en 1963 murió De Llano, pero no lo logró. En 1966, a los 57 años, se suicidó.
El tabasqueño Alfonso Taracena heredó de su padre el profesor Rosendo Taracena, el gusto por el periodismo y la historia. Sus primeras líneas las publicó en el periódico estudiantil Recreo Escolar y a los 13 años dio a luz el libro La peregrinación azteca.
Debió ser terrible para un conservador como Taracena, nacer en un estado en el cual desde mediados 1916 a 1940 se combatió a la iglesia católica de manera feroz y despiadada, hasta desaparecerla temporalmente.
En 1915, llegó a Tabasco el general Francisco J. Múgica, en calidad de gobernador constitucionalista. Una de sus primeras acciones es prohibir la educación religiosa.
Además, decidió cambiar el nombre de la capital de San Juan Bautista a Villahermosa, para borrar toda connotación religiosa, para lo cual le pidió al subsecretario de gobierno, Francisco J. Santamaría, contratar a especialistas para redactar un decreto explicando las razones del cambio de nombre.
La tarea se encomendó a Manuel Antonio Romero y a Alfonso Taracena, de 19 años de edad. La redacción final la decidió el primero, que para disgusto de Taracena, puso en duda la existencia de San Juan Bautista. Pero el documento apenas tenía una cuartilla y media, lo que disgustó a Múgica y pidió una nueva redacción.
El tabasqueño se especializó en el tema de la revolución mexicana, del cual escribió 19 tomos para la serie la Verdadera historia de la revolución mexicana.
Taracena fue un gran admirador de Francisco I. Madero y José Vasconcelos. Es tanta la admiración por el primero que llega a negar que haya sido espiritista con el argumento de que se reunió y habló muchas veces con José Vasconcelos y este nunca hizo una mención sobre el tema.
En realidad, Madero era tan afecto al espiritismo que siempre sostuvo que hablaba con su hermanito Raúl, muerto en un incendio, a los 4 años. Incluso escribió un Manual Espírita, con el sobrenombre de Bhima, en 1911.
En marzo de 1930 se descubrió la matanza de simpatizantes de José Vasconcelos en Topilejo, en represalia por el atentado que sufrió el presidente Pascual Ortiz Rubio, el 5 de febrero de ese mismo año, cuando salía, en su automóvil, de Palacio Nacional.
En los siguientes años, Taracena investigó el crimen, identificó y habló con sobrevivientes, habló con militares que participaron en los asesinatos -más de 100- y en 1958 escribió el librito Los vasconcelistas sacrificados en Topilejo.
Entre los sobrevivientes estuvo el joven José Revueltas de 16 años, futuro escritor y militante comunista, preso a raíz de los hechos del 2 de octubre de 1968 y el poeta tabasqueño Carlos Pellicer.
En su libro denuncia, Taracena culpa de la ejecución al general Maximino Ávila Camacho, responsable del 51 Regimiento de Caballería y gobernador de Puebla de 1936 a 1941, quien después se convirtió en el hermano incómodo, en el sexenio en el que su hermano Manuel Ávila Camacho gobernó al país.
En noviembre de 1984, la revista Proceso lo entrevistó y le preguntaron sobre la vigencia de la revolución:
“¿Cuál Revolución pregonan ahora?”, inquiere Y él mismo responde: “Qué Revolución ni qué demonios ¡Ahora es pura corrupción y demagogia! La han desvirtuado con tanto robo. No se quieren dar cuenta de que el PRI es don Porfirio y que con el apoyo del Ejército es invulnerable ¿Cuál familia revolucionaria? Todos los priistas son ladrones, en cualquier parte. Y para mí, la falta de honradez es la negación de la Revolución”.
El PRI perdió el poder; ahora lo tiene Morena y es lo mismo.
En esa entrevista dijo que hacía falta una nueva revolución y negó que fuese de derecha: se identificó como revolucionario.
Taracena es lectura obligada sobre el tema de la revolución. No queremos decir que su palabra sea única, pero sí es obligado consultarlo. En vida él se siente infalible y se pavonea de que todos los que escriben sobre la revolución no hacen más que copiarlo.
